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3.10.06

Libertad de expresión

Parece que en el teatro español hemos pasado de la censura de Franco a la de cualquiera de los fanáticos religiosos que pululan por todas partes y que parece que cada vez se multiplican más rápido.

Tas el 11-S, el 11-M y las polémicas viñetas de Mahoma parece que todo el mundo se ha vuelto loco. Luego fue el atentado en el Teatro Alfil a Leo Bassi y el jueves pasado la expulsión del Teatro Español de Pepe Rubianes con manifestación ultraderechista incluida. Incluso la ópera Idomeneo de Mozar fue retirada en Alemania (afortunadamente Austria la ha admitido).

Ante estos hechos, cada vez son más los autores que se plantean la autocensura (volvemos a los tiempos de Blas de Otero). Incluso en Alcoy (Valencia, si no me equivoco) se están planteando no volver a celebrar las típicas fiestas de moros y cristianos. Y lo más fuerte es que el gobierno quiere sacar una ley para poder censurar algunas páginas web (justo ahora que decido crear mi blog). Esto más que a la censura de Franco se parece a la Inquisición. Ahora que habíamos conseguido que en China ya permitan visitar la página de Google.com.

Esta claro que mi libertad siempre termina donde empieza la libertad del otro, pero yo creo que la gente ha perdido la noción de límite. Se supone que España tiene una Constitución en cuyo artículo 20 se defiende la libertad para comunicar pensamientos, ideas y opiniones. Lo que no tiene perdón y sí atenta contra la libertad de todos los ciudadanos del mundo, que tienen un derecho más importante: el derecho a la vida, es que unos fanáticos se dediquen a matar a la gente que no le gusta.

Claro que después de esto alguien se puede sentir mal y no estar de acuerdo porque también tenemos derecho a que nada nos ofenda, moleste o disguste, por ejemplo cuando nos quejamos de los anuncios sexistas o las imágenes sensacionalistas de los informativos. Me parece muy bien, para eso están las quejas, el Codigo Penal y los códigos deontológicos de cada empresa o asociación, no las armas. Porque el metro no tenga aire acondicionado en verano no voy a coger un bidón de gasolina y prenderle fuego a los taquilleros del metro que no tienen la culpa, sólo son curritos como tú o yo.

En fin, que no sé dónde vamos a ir a parar. El mundo está perdiendo la cabeza. Si no empezamos a pensar en que todos somos personas acabaremos haciendo guerras como los cavernícolas.

1 comentario:

Rachelita dijo...

A mi la censura me repatea y mas en los tiempos en los que estamos y despues de lo que nos ha costado poder decir lo que nos de la gana. Pero lo que de verdad me asusta es la autocensura, ahi esta el problema, no el hecho de que otro me censure porque hay cauces para defenderme pero, Quien me defiende cuando la censora soy yo misma?

El otro dia lei la columna de Elvira Linda en el Pais del Domingo y hablaba de esto, y lo que venia a decir es que no nos censuramos a nosotros mismos si no que nos censura el miedo, el miedo a ofender.
Es lo que decias de las caricaturas de Mahoma, de la opera de Mozart, y otros tantos casos, tenemos miedo de que alguien se ofenda, pero no se ofende el que quiere, si no el que puede, quiero decir, Que pasa si alguien pasa a tu lado y te llama... no se cualquer cosa,...por muy horrible que sea lo que te dice no pasa nada, porque ,...que vas a hacer? saltarle a la yugular? pues no, porque como decia Elvira Lindo en el articulo, las "individuas" o yo mas bien diria los mediocres (no en el aspecto negativo, eh?) los que no sobresalimos ni para bien ni para mal, no tenemos el poder de ofendernos porque no podemos hacer nada al respecto, a parte de encogernos de hombros y seguir andando.

Y no tenemos el podr precisamente porque no sobresilimos en ningun aspecto determinate, es decir no somos criminales que respondemos a la ofensa con un tiro o quemando al taquillero del metro, o no tenemos el poder social de que nuestra ofensa tenga alcance social.